
Ocurre que durante la temporada de lluvia, entre junio y septiembre, el agua se acumula en los espacios que dejan las dunas y se forman miles de lagunas naturales de agua dulce.

Los reflejos de las nubes y el cielo sobre estas lagunas, sumado al entorno propio del desierto forman un paisaje espectacular que merece la pena ser visto a pesar de lo relativamente largo que es el viaje hasta allí.

Para llegar al parque se puede salir desde la ciudad de São Luis y recorrer unos 260 km por carretera. En esta ciudad se pueden alquilar vehículos o salir en ómnibus desde la terminal. Otra opción es contratar un taxi aéreo y llegar en avión. Obviamente es la opción mas costosa pero se paga con las hermosas vistas que se pueden apreciar desde el aire.

Muy cerca del parque, particularmente en la ciudad de Barreirinhas, hay varias opciones de alojamiento para quedarse a disfrutar de este espectáculo natural y podes reservarlas ahora mismo.
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En ciertos años, algunas zonas del desierto reciben inusuales lluvias. Incluso llueve mas en un día que en todo el año o varios años anteriores. Y el agua funciona como un despertador para la vida que pacientemente esperaba adormecida.

Así, el desierto se encontró con un paisaje inusual. Campos de flores donde siempre hubo polvo y piedras.
Lo que ocurre es que las semillas están bajo el terreno en estado latente, esperando el agua que les permita germinar y crecer para, luego, esparcir nuevas semillas que continúen el ciclo de la naturaleza.

Un espectáculo único que no muchas personas tienen oportunidad de presenciar.
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