Tal como lo mencioné en este post acerca de la obligatoriedad en Argentina de utilizar Sistemas de Retención Infantil (SRI), la idea nunca es prescindir de un sistema de sujeción, ya que los niños (igual que todo ocupante de un auto) tienen que ir SI O SI sujetos al asiento ya sea mediante el cinturón de seguridad o mediante un dispositivo acorde a su edad y peso.
En el ultimo viaje que hicimos a Europa en agosto y septiembre de 2018 alquilamos un auto en Hungría y se presentó nuevamente la necesidad de alquilar butaca. Esta vez necesitábamos dos, una del grupo I y otra del grupo III. Sin embargo esta vez encontré una alternativa, al menos para una de las butacas.
Buscando en internet, Amazon.es en particular, llegué a varios productos evidentemente pensados para ser utilizados en viajes. Les dejo un resumen de lo que encontré y mi opinión de cada uno basada en mi exhaustiva (tampoco tanto) investigación al respecto:

¿Qué es?: un booster (elevador de asiento) inflable apto para el grupo III. Al desinflarlo se puede enrollar y transportarse fácilmente. El inflado se hace sin necesidad de dispositivos adicionales, simplemente con la boca al igual que un globo.

Lo positivo: desinflado y plegado ocupa aproximadamente como una botella de gaseosa de 2 litros, asi que es fácil de transportar y la sujeción al asiento del auto con el cinturón del mismo parece bastante buena. El niño queda a una altura un poco mas baja respecto de un booster tradicional, pero aún así llega a ver por la ventana. La funda se puede retirar para lavar en caso de que al pequeño se le ocurra vomitar mientras circulamos por Hungría. Le pasó a un amigo.

Lo negativo: la válvula de inflado no bloquea la salida de aire en forma automática, así que antes de dejar de inflar hay que cerrarla para que no se desinfle un poco. El grado de inflado condiciona la instalación y la comodidad del niño.

¿Qué es?: un dispositivo que en lugar de elevar al niño para que utilice con mas normalidad el cinturón del auto, lo que hace es bajar el cinturón para adaptarlo al tamaño del niño.

Lo positivo: parece sencillo de instalar y utlizar y, al menos en los videos, se ve un producto de buena calidad. Es muy compacto y por lo tanto facil de transportar. Al igual que el BubbleBum tiene buenas reviews en general.

Lo negativo: al no elevar el asiento la linea de visión del niño queda por debajo de la ventana (salvo en chicos mas grandes), pudiendo resultar un poco aburrido el viaje.

¿Qué es?: a simple vista, una genialidad. Es una mochila rígida con la funcionalidad de cualquier mochila pero que, colocada en el asiento trasero del auto, funciona como booster o elevador, permitiendo pasar el cinturón de seguridad del auto por sus pequeños apoyabrazos plegables.

Lo positivo: a simple vista parece muy conveniente, soluciona el problema del booster y al mismo tiempo puede ser transportada por los chicos y les permite llevar algunas cosas dentro. Al igual que los dos productos anteriores, tiene buenas reviews en general. De los tres modelos que menciono es el mas similar a un booster tradicional.

Lo negativo: que es el mas similar a un booster tradicional hace que también sea la solución mas voluminosa de las tres. Si estamos seguros que los chicos lo van a llevar como mochila es una gran opción, caso contrario se hace un poco mas engorroso el traslado, prácticamente como si estuviésemos llevando el booster que usamos cotidianamente.
Por supuesto hay muchas más marcas y dispositivos, estos son solo los que encontré y en los que me enfoqué para hacer la comparativa. Nosotros nos inclinamos finalmente por el BubbleBum, el cual compramos en Amazon.es por 34 euros y lo retiramos de un locker en Barcelona un par de días después de arribar a la ciudad. El Trunki lo descartamos porque sabíamos que Thomy no lo iba a llevar y no podíamos agregar mas cosas al equipaje. Y el mifold, dado que no funciona como elevador de asiento, lo dejamos de lado por el hecho de que él no se pierda la posibilidad de mirar por la ventana.
En la semana que duró el alquiler del auto, afortunadamente no tuvimos inconvenientes con su uso. El problema que le encuentro a cualquiera de estas opciones es que tenemos que asegurarnos continuamente que el chico no afloje ni desacomode el cinturón sin querer con su movimiento.
En resumen, me parece que vale la pena invertir en alguno de estos SRI. Si bien son útiles para no depender del de las rentadoras de autos al viajar, también son útiles para usarlos cotidianamente, por ejemplo al ir en el auto de un familiar o para llevar a algún amiguito ocasionalmente y en forma segura. A excepción del Trunki, los otros dos dispositivos los vi publicados en Argentina a través de mercadolibre.com.ar, aunque un poco más caros que en Europa.
Quiero aclarar que no pretendo con este post recomendar una u otra opción en función de la seguridad que brindan ya que no tengo referencias al respecto, me baso únicamente en que los fabricantes declaran tener los dispositivos homologados bajo las normas de seguridad vial correspondientes (en este caso la normativa ECE R44/04). Recordemos que los accidentes de transito son la principal causa de muerte dentro de la población más joven (ver esta nota) y los sistemas de retención, en el caso de los niños, son un pilar fundamental para evitarlas.
*Todas las imágenes corresponden a las publicaciones de los productos en Amazon.
]]>Esta ley es de cumplimiento efectivo en todo el país, a diferencia de antes cuando solo algunas jurisdicciones obligaban a utilizar SRI.
Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para los chicos. Porque «un correaje correspondiente» es muy amplio y puede dar lugar a elementos como los arneses que se venden desde hace tiempo y que no cuentan con ningún tipo de homologación ni aval por parte de organismos de seguridad vial.
Ahora bien, hay una escala establecida de pesos y alturas de acuerdo a los cuales se debe utilizar una u otra butaca. Y esa escala se clasifica en grupos:
Este infografía publicada por Autoblog.com.ar clarifica un poco los conceptos.
En declaraciones al diario La Nacion, el jefe de seguridad vial y medio ambiente de la Region IV (America Latina) de la FIA (Federación Internacional del Automóvil) asegura que «Está comprobado con las pruebas de laboratorio de los distintos sistemas de retención infantil que una sillita bien instalada reduce un 80% la mortalidad y previene un 90% las lesiones en el momento de una colisión«.
No me extraña que sea así, sin embargo, asombrósamente, esta ley encuentra resistencia. Son muchos los que no están de acuerdo y enumeran una lista de excusas para no cumplirlas que, de hecho, son excusas para no cuidar a sus hijos o a cualquier niño que viaje en sus autos.
Y me quiero detener en este aspecto. ¿Por qué alguien puede poner en primer lugar cualquier cosa que no sea la seguridad de sus hijos? O, en un sentido mas amplio, la seguridad de un ser querido. Cada vez que leo los comentarios de notas al respecto no puedo mas que quedarme perplejo ante ciertas opiniones. ¿Se prioriza un supuesto ahorro monetario sobre la vida?. Peor aún, ¿se elige oponerse a una ley simplemente dejando desprotegido a un niño?. Incomprensible.
Transcribo algunos de los comentarios que fui encontrando en estos días y hago una breve observación de los mismos:
«Yo y muchas otras personas que ahora tienen 40 viajamos miles de veces cuando éramos chicos sin sillitas ni nada. Estamos todos vivos y sin traumas. El negociado de los seguros/seguridad y el miedo que eso impone es terrible. Patético.»
Esta es una idea muy arraigada también en otros ámbitos. El «siempre lo hicimos y nunca pasó nada». En realidad lo mas probable es que si «estamos todos vivos y sin traumas» es porque nunca chocamos dentro de un vehículo en el que íbamos sin ningún sistema de retención. Peor aun, los autos de hace 40 años eran escandalosamente más inseguros estructuralmente que los actuales. Si estamos vivos, es simplemente porque nunca chocamos.
«Hay gente a la que le genera un gasto que no puede costear».
Me cuesta creerlo. O mejor dicho, si, es probable que podamos encontrar un porcentaje ínfimo de personas que tienen autos desvencijados y que a duras penas pueden cargarles combustible. Creo que ese grupo de personas no es representativo del total. También es muy probable que esa gente ya esté en infracción desde antes por el hecho de no contar con el seguro obligatorio o la revisión técnica del vehículo. El resto, la enorme mayoría que mantiene un auto, no tiene excusas.
«Siempre llevé a mi hija en el asiento trasero sin nada, sé que está mal pero no voy a colaborar con una campaña para sacarle plata a la gente»
No encuentro una explicación racional para que alguien se justifique de esta forma. Una justificación basada de alguna forma en «pelear contra el estado» usando la salud de un hijo como herramienta. Tremendo.
Tampoco es necesario despotricar preguntando si ahora los ómnibus deberán tener butacas infantiles. No, no van a estar obligados, ni acá ni en ningún lugar del mundo. No seamos ridículos, vuelvo a lo mismo, que no estén obligados no significa que nuestros hijos no tengan que viajar seguros en el auto. Y para mas información, según datos del CESVI el transporte público tiene una participación marginal en los accidentes.
Y no faltan quienes por desconocimiento o por ahorrar un poco recurren a sistemas no homologados como los arneses que se venden por internet o en casas de artículos para autos. Estos arneses se abrochan al cuerpo de los niños y luego se sujetan con el cinturón del vehículo.
Sin embargo los supuestos puntos a favor de estos dispositivos son, en realidad, los puntos que los hacen inseguros. El principal es que se publican destacando la movilidad que proporcionan. Sin quitárselos, los chicos pueden moverse o incluso viajar acostados en el asiento. Ante un accidente lo único que se va a lograr es que el niño golpee en todas las partes del auto a las que esa supuesta «movilidad» le permita llegar.


Me gustaría seguir haciendo hincapié en el hecho de que las sillas infantiles, SRI o como queramos llamarlas no son un gasto. O si, lo son, pero son un gasto que nos ayuda a preservar la salud de los mas chicos. En un choque lateral, cuando el vehículo que impacta empuja hacia adentro las puertas, el SRI es el primer lugar donde la cabeza y el torso de un niño van a golpear. Si el SRI no está, el niño golpea directo contra la puerta y el vidrio. No hay que hacer un análisis técnico muy amplio.
Hay infinidad de videos en Youtube mostrando choques simulados donde se observan las consecuencias de no contar con un SRI. No llamemos a la desgracia, la inversión es mínima.
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