
Bueno si, no es un problema tan importante. Pero sí es cierto que pierdo bastante tiempo en cada búsqueda. Y el caso del viaje a Cataratas no fue la excepción.
¿Por qué elegí el hotel Raíces Esturión? no hay porque. O si hay, y lo paso a detallar a continuación.
Datos de contacto:
Web: https://www.raicesesturion.com/
Dirección: Av. Tres Fronteras 650, Puerto Iguazú.
Seis noches en la segunda quincena de febrero de 2024, habitación cuádruple compuesta por dos habitaciones dobles separadas por una puerta que las comunica. Desayuno y, obviamente, servicio de limpieza incluido. Lo compramos directo con el lugar vía web.
El hotel se encuentra a 400 metros del Hito Tres Fronteras en Puerto Iguazú y a menos de 2 km de la terminal de ómnibus de la ciudad.
En líneas generales la ubicación me parece buena, si bien no es una zona céntrica, es muy tranquilo, hay un supermercado cerca al igual que un par de restaurantes a poca distancia. Frente al hotel hay una parada de colectivos/buses que van al centro y también llegan a las afueras.

El hotel tiene buenos servicios, como masajes, salón de eventos, pileta (muy buena por cierto), bar exterior, canchas de tenis, restaurante, gimnasio y algunos juegos infantiles. También dentro del mismo hotel hay una agencia de traslados y excursiones y tienda de souvenirs.
El apartado de servicios era muy completo, no hay mucho para agregar.
Como suele pasarnos, no tuvimos demasiado trato con el personal del lugar mas allá de los momentos de check-in y check-out. Asi que nada para mencionar acá.
El hotel se sitúa en un predio muy grande, con bastante vegetación y muy lindo. La entrada propiamente dicha del hotel no esta directamente sobre la calle, si no a unos 50 metros de la misma, así que dentro del hotel no hay ruidos de vehículos y el ambiente es muy tranquilo.

Nuestra habitación tenia dos televisores porque eran dos habitaciones comunicadas, las camas eran muy cómodas. El wifi es gratis, por supuesto, y la señal era buena.
Dentro de la habitacion el baño es un poco mejorable en el sentido de que se nota el paso de los años. No vendria mal una lavada de cara, y no me refiero a la que hago para despabilarme a la mañana.

Seria interesante que el bar que esta junto a la pileta estuviese abierto de noche, sin embargo toda el área de pileta se cierra (creo que era a las 19:00 hs) quedando toda esa zona un poco desaprovechada, pudiendo usarse para, no se, sentarse por la noche a tomar algo o jugar al ping pong en una de las mesas disponibles.
El desayuno está incluido en el alojamiento y se sirve en el salón restaurante. Es un desayuno continental bastante bueno, con buen surtido de comidas, tortas, etc. La pastelería aprueba con nota ajustada, quizás podría mejorarse. Pero bueno, tampoco soy tan exigente.

En ese mismo lugar funciona el restaurante del hotel, donde comimos la primera noche únicamente porque los precios nos resultaron algo elevados. Aunque la comida era buena.

Lo bueno:
-La ubicación es buena.
-La habitación es muy amplia y cómoda..
-El precio fue acorde al lugar.
-La pileta es muy grande, con un gran solarium con reposeras y bar.
-El hotel ofrece servicios variados.
Lo malo:
-El área de pileta debería permanecer abierta hasta mas tarde por la tarde/noche para poder aprovechar ese sector.
-Si bien la ubicación es buena según mi criterio, no es en el centro de la ciudad.

Veredicto: La pasamos muy bien en el hotel, la habitación, el desayuno y, principalmente, la pileta, resultaron muy buenos. No tengo mucho para criticar.
Para quién si:
Cualquier que desee alojarse en un buen hotel con buenos servicios. Ideal para volver de los paseos, ponerse la malla y quedarse en la pileta o tomando algo en el bar.
Para quién no:
Para quien quiera estar en «la movida» del centro de Puerto Iguazú o no quiera caminar o depender del transporte publico para llegar o no tenga vehículo propio. Quien quiera gastar un poco menos aun teniendo que renunciar a algunos servicios.
La idea fácil y rápida de ir a la costa atlántica medio que la descarté por la imprevisibilidad del clima, ya el verano anterior nos habían tocado 4 días de nubes/lluvia sobre 7 en total.
¿Y por qué no las Cataratas? un destino relativamente cercano, que no requiere de muchos días, no TAN caro, con coatíes y monos para que los chicos conozcan….ideal, digamos.

Bueno, el destino estaba, solo faltaba todo lo demás. Ir en auto, descartado. Mucho tiempo de viaje y pocos días disponibles, aunque el plus de tener el auto allá fuese importante.
Quedaba el avión, y una búsqueda bastante rápida dio como resultado que la mejor alternativa era JetSmart, primero por precio y segundo por la posibilidad de pagar en 12 cuotas sin interés.
Y así fue, compre los pasajes por JetSmart obviamente asegurándome de elegir los asientos según el que, pensé, era el mejor criterio. Sin embargo no fue el mejor criterio, porque no me puse a investigar como hubiese debido y el asiento que me auto asigné (en la ultima fila) NO TENIA VENTANA. Que deprimente iniciar unas vacaciones en avión sentándote en un asiento que no tiene ventana.
Después de un par de días de búsqueda y consultas decidí comprar el alojamiento en el Hotel Raíces Esturión (leer crítica), que está ubicado a unos minutos del Hito Tres Fronteras en Puerto Iguazú..

Resultó ser una muy buena elección, sobre todo utilizamos muchísimo la pileta que es enorme. La habitación cuádruple resulto muy buena al igual que el desayuno. Incluso el hotel tiene restaurante, al que fuimos solo una vez porque los precios estaban un poco mas allá de lo que estaba dispuesto a pagar, aunque la comida era buena.

Gracias a la recomendación de un amigo me contacte con Mario, dueño de una empresa de turimo que trabaja principalmente haciendo traslados en la zona. El fue nuestro transporte de cabecera, tanto para recibirnos en el aeropuerto como para llevarnos a los parques de Puerto Iguazú y de Foz de Iguazu.
El resto de los traslados los hicimos en los colectivos/buses locales cuyo pasaje costaba $ 450 (alrededor de u$s 0,50) y se podía comprar en el mismo momento de subir.
El hotel no está demasiado cerca del centro de Puerto Iguazú, a unos 2 km. mas o menos, así que íbamos y volvíamos en colectivo. Lo mismo hicimos en la visita al Parque Güirá Oga que está en la ruta hacia el aeropuerto y tiene parada de transporte publico en la puerta.

La verdad es que todas las visitas se pueden hacer en transporte público, este llega al Parque Nacional Iguazú e incluso hay líneas que cruzan la frontera de Brasil y llegan al Parque Foz de Iguazu.
En el caso de ir en grupo de 4 personas como nosotros tiene algo de sentido contratar un transporte privado porque la diferencia de costo se minimiza. En caso de que viajen 2 personas, el transporte público va a resultar bastante mas económico.

La principal ventaja que encontré en contratar el transporte es que el cruce de la frontera lo resuelve el mismo chofer, que al estar registrado como operador turístico (si es el caso, como nos pasó a nosotros) tiene el permiso para trasladar pasajeros sin que estos hagan el control de frontera. Así que pasamos a Brasil sin bajar del auto, solamente tuvimos que registrar el regreso a Argentina a la vuelta.
En cuanto a la principal atracción del lugar, las Cataratas del Iguazú, bueno, qué decir. La sensación de estar ahí es algo así como «no, bueno, esto es un exceso de espectacularidad«.

Lamentablemente creo que por octubre o noviembre de 2023 la crecida del rio Iguazú había roto las pasarelas que llevan a la Garganta del Diablo en el lado argentino, y obviamente no estaban aun reparadas por lo cual esa visita estaba suspendida. El tren ecológico del lado argentino terminaba en la estación Cataratas, es decir donde se inicia los circuitos superior e inferior.
Habíamos estado en Cataratas (lado argentino) en el año 2006, hace ya un tiempo, y ahora encontré todo mas o menos igual. Y no me refiero a las caídas de agua claro. En cambio del lado brasilero las cosas están muy cambiadas. Hay una infraestructura que supera por lejos a la existente del lado argentino, el cual siempre corre con la ventaja de tener la vista privilegiada sobre la Garganta del Diablo.

Hay una suerte de explicación que se suele esgrimir y es que los brasileros no cuidan el entorno y por eso construyen restaurantes, atracciones varias o sobre explotan el parque mientras que del lado argentino se lleva a cabo un mayor cuidado de lo natural.
Estoy plenamente a favor de cuidar la naturaleza pero al mismo un poco en contra de esa explicación. Porque si vas a construir, por ejemplo, una zona de descanso con bar, mesas y sillas, resulta igual de intrusivo hacia la naturaleza hacerlo moderno, confortable, visualmente atractivo, que dejarlo así nomás como hace 20 o 30 años.
La cuestión es que con la Garganta del Diablo cerrada, por lejos LA imagen de las Cataratas del Iguazú, como fue en este tiempo, en mi opinión el lado argentino no tiene tanto para ofrecer como si el lado brasilero.
Por suerte tengo entendido que en julio de este año fue rehabilitada la pasarela de la Garganta del Diablo, con lo que se puede acceder nuevamente al lugar mas emblemático de las Cataratas.

Como recomendación diría que es conveniente evitar los meses de mas calor. El día que fuimos al Parque Nacional Iguazú hacia no menos de 37°C, era insoportable y poco disfrutable. Luego otros días la temperatura bajo ligeramente, pero lógicamente que en verano en esta zona va a hacer calor.
Paseos adicionales hay varios, el Parque Güirá Oga es una reserva de vida silvestre donde viven animales rescatados del trafico ilegal o de accidentes. Algunos son liberados luego en la medida de las posibilidades. Un lindo paseo.
Luego los mas clásicos, el Parque de las Aves en Foz de Iguazú, Ciudad del Este, el free shop, los paseos en helicóptero (unos 120 dólares por persona con alrededor de 10 minutos de duración) y otras atracciones de Foz de Iguazú de las cuales me enteré estando allá: Movie Cars (un ¿parque? temático dedicado a vehículos de películas), DreamPark (otro ¿parque? con una miscelánea de temáticas que van desde museo de cera hasta dinosaurios pasando por un motor show, tirolesa y bar de hielo).
En Puerto Iguazú tambien hay un bar de hielo, sobre la ruta 12 saliendo de la ciudad. Muy cerca de ahí se encuentra «La Aripuca«, que es, y cito lo que publican en la web, «un emprendimiento Agro-Eco-Turístico familiar. Construído a base de árboles rescatados, inspirado en una típica trampa de los pueblos guaraníes, »La Aripuca» se impone con sus 17 metros de altura y mas de 500.000 Kgs de peso distribuído en 30 especies nativas de la Selva Misionera, muchos de ellos ejemplares centenarios, agrupados para mostrarnos LO QUE ESTAMOS PERDIENDO».

Breve mención a las Minas de Wanda y las Ruinas de San Ignacio que también pueden visitarse en el lado argentino y que ya conocía de mi visita anterior, aunque en aquel momento no me parecieron tan interesantes.
Me quedé con las ganas de hacer la visita a las Cataratas con Luna llena. Uno de los motivos principales por el que no pude hacerla es que no había Luna llena. Esto ya lo sabía, pero no tenía forma de cambiar las fechas para coincidir con el ballet cósmico (?).
Como comenté al principio, evitamos ir a la Costa Atlántica escapando de la imprevisibilidad del clima, pero en Iguazú también estuvo un poco inestable. La ventaja es que si bien llovió un par de veces, la lluvia dura un par de horas y luego vuelve el buen clima o el calor muy rápido, aunque acompañado por una insoportable humedad, a diferencia de la costa donde podemos tener noches de 10°C y días frescos en pleno verano.
Y tan rápido como se armó, el viaje a Iguazú llegó a su fin. El vuelo de JetSmart nos trajo a Aeroparque pero esta vez logré sentarme del lado de la ventana y, además, mis hijos pudieron ver la cancha de River desde el avión. Todo de acuerdo a lo esperado.

Conclusión del viaje: las Cataratas del Iguazú son una verdadera maravilla de la naturaleza. Todo, los saltos, la selva, los senderos. Es un lugar para recorrer con tiempo y en lo posible hacer todos los circuitos disponibles. Es un destino a mi criterio bastante accesible y que mas allá de ciertos momentos mejores o peores del año puede visitarse cualquiera de los 12 meses. Eso si, en verano puede hacer tanto calor que hasta puede impedir disfrutar del todo.
]]>Estuvimos en la ciudad de Puerto Iguazú en febrero de 2024 y una de las dudas que tuve antes de viajar era si utilizar transporte público para ir de un lugar a otro dentro de la ciudad o, quizás, si era mas conveniente alquilar un auto.
La opción del alquiler de auto posiblemente sea la mejor (casi) siempre, pero el costo era demasiado alto para el presupuesto que tenía destinado al viaje. Así que gracias a la recomendación de un amigo nos decidimos por un híbrido entre la opción del transporte publico y una tercera que fue el uso de remís.
Respecto del transporte publico de pasajeros en Puerto Iguazú hay que decir que la oferta es bastante buena, los buses cubren toda la ciudad y se puede ir a los puntos claves como el aeropuerto o el Parque Nacional Iguazú e incluso hay buses que, saliendo desde la terminal de la ciudad, llevan a Foz de Iguazú y al Parque Nacional Iguazú, ambos del lado brasilero. Para viajar en los buses no es necesario comprar tarjetas previamente, el viaje se paga directamente al conductor y al momento de nuestro viaje el pasaje costaba $400 (unos u$s 0,55 al cambio oficial).

Sin embargo hay que tener en cuenta que los boletos no siempre son económicos. Vale como ejemplo el caso del viaje desde el aeropuerto de Puerto Iguazú hasta el centro de la ciudad. El pasaje individual de bus costaba $2000 (alrededor de u$s 2,5 al cambio oficial) por persona cuando viajamos, mientras que un remís que cubre el mismo trayecto costaba entre $11000 y $12000. En nuestro caso, siendo 4 personas, era mas conveniente el remís que ya nos esperaba al llegar y nos dejaba en la puerta del hotel por muy poca diferencia de precio respecto del bus.
Esta misma situación se repite en casi todos los viajes largos (hacia/desde el aeropuerto, Foz de Iguazú, etc.). Para moverse dentro de los límites de la ciudad es siempre mas conveniente hacerlo en bus.
Al igual que para el viaje al aeropuerto, los días que visitamos las Cataratas del Iguazú, tanto del lado argentino como del brasilero, contratamos un remís que nos dejaba en la entrada del parque y a quien luego avisábamos media hora antes de salir para que nos venga a buscar. Esta opción, considerando el tiempo que la empresa tiene que tener prácticamente bloqueado el vehículo para nosotros, es por supuesto bastante mas cara que si solo utilizamos un transporte publico.
En definitiva y en resumen, para moverse en el ámbito de las Cataratas del Iguazú tenemos:
-Ir en auto propio: la mejor opción seguramente, pero con la salvedad de tener que manejar desde y hasta Puerto Iguazú.
-Alquilar auto: definitivamente la mejor opción de todas, pero también la mas costosa.
-Utilizar transporte público: la opción mas barata sobre todo si viajan menos de 4 personas.
-Contratar remises: una especie de híbrido entre las dos anteriores. Tenemos la disponibilidad de vehículos según nuestras necesidad a un costo menor que alquilando auto.

)La agencia donde contratamos los viajes se llama Turismo Mario, atendida por él mismo pero con una flota de autos y choferes a disposición, (+54 9 3757 32-9050 / https://www.facebook.com/groups/869017120373593/?mibextid=NSMWBT) y el servicio que nos dió fue mas allá del transporte en si mismo, porque nos aporto indicaciones sobre cuándo convenía ir a tal lado, qué podía verse, qué podía hacerse tal día, etc. Si uno lo quisiese, ellos pueden armar todo el itinerario semanal y solo hay que esperarlos en la puerta del hotel olvidándose del resto.
Un dato no menor es que al ser una empresa de turismo registrada, el cruce de la frontera hacia Brasil no requirió de ningún tramite adicional de nuestra parte y ni siquiera tuvimos que bajar del auto. Algo que según vi, si tenían que hacer quienes viajaban en bus para hacer la revisión de la aduana. Nada muy importante pero en épocas de mucho turismo seguramente nos ahorra algo de tiempo.
Al regreso de Brasil, nuestro chofer, el mismo Mario, nos espero un rato en el free shop mientras comprábamos algunas cosas para luego continuar el viaje hasta el hotel.
¿Qué haría si pudiese volver a Iguazú? obviamente trataría de ir en mi propio auto, aún teniendo que manejar mas de 1200 km tanto a la ida como a la vuelta. Como segunda opción ideal si la economía no es condicionante, alquilaría un auto. Y si todo eso falla, recurriría nuevamente al transporte público y quizás en algunos viajes puntuales a agencias como la de Mario.
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Este apart reunía en mayor o menor medida esos requisitos y habiendo poca oferta alternativa, no dudamos mucho en comprar. Así que a continuación va mi opinión sobre el alojamiento.
Web: https://www.terrazasdelacosta.com.ar/
Dirección: San Lorenzo 656. Federación, Entre Rios.
Cuatro noches de sábado a miércoles en la segunda quincena de octubre de 2023, departamento en planta baja de 2 ambientes compuesto por una habitación, living con cocina integrada y baño. Había un sofá cama para dos personas en el living con lo cual el departamento admitía hasta 4 ocupantes. Desayuno incluido servido en la misma unidad y servicio de limpieza incluido. Lo compramos directo con el lugar.

El apart se encuentra junto al río Uruguay, de hecho se puede llegar al mismo atravesando el parque y haciendo algunos metros mas. La entrada del complejo se ubica frente al playón que hace las veces de estacionamiento de las Termas de Federación. Y esto implica que la entrada del apart está a solo unos 200 metros del acceso a las termas.
La ubicación es buena, sobre todo pensando en ir a las termas a dónde, no hace falta decirlo, se llega caminando los pocos metros que separan su acceso del apart. Mas allá de eso, la zona es muy tranquila porque gran parte del área circundante está descampada. La ciudad de Federación es chica, asi que incluso sin contar con vehículo se puede hacer de todo caminando.

El apart tienen wifi, incluido en el precio por supuesto, pero el principal problema es que la señal prácticamente no llega al departamento. No se si a todos, al menos en el que estuvimos nosotros. Y cuando digo que la señal no llega significa que no hay señal directamente. La única forma de tener wifi fue saliendo al parque. Para empeorar las cosas, en mi caso por algún motivo tampoco tuve buena señal 3g/4g, con lo cual estuve casi desconectado mientras permanecí dentro del departamento. No se si fue tan malo de todas formas.

Además hay televisión en el living, cocina completa con utensilios, microondas, tostadora y heladera. El lugar proporciona toallas tanto para la pileta como para llevar a las termas al igual que la ropa de cama.
No tiene restaurante ni servicios adicionales mas tipicos de hoteles. Pero si tiene pileta, la cual está habierta SOLO EN TEMPORADA DE VERANO. Y lo pongo en mayusculas porque mayuscula fue nuestra sorpresa al llegar con 30°C y ver que la pileta estaba vacía. Esto fue un error nuestro por no haberlo consultado antes y dar por hecho que iba a poder usarse. Luego compensamos yendo al parque acuático durante mas tiempo.
Como suele pasarnos, no tuvimos demasiado trato con el personal del lugar mas allá de los momentos de check-in y check-out. Asi que nada para mencionar acá.
En la fila de departamentos que se pueden observar desde Google Maps, estábamos mas o menos en el medio, casi frente a la pileta. Al salir del departamento teníamos todo el parque para nosotros porque había muy poca gente alojada en ese momento.

El parque es enorme y cuenta con algunos juegos para chicos y arcos de futbol donde estuve peloteando un poco con los chicos. Cruzando todo el parque en dirección al río se llega a una tranquera a través de la cual, haciendo unos 100 metros mas, se llega al río Uruguay.
Dentro del departamento la cocina estaba bien, con algunos utensilios de cocción mejorables y vajilla para los cuatro. En el mismo ambiente el living, con una mesa y el sofá cama (con una cama extraíble abajo) y el televisor.
Dato importante, hay lugar de sobra para dejar el auto tanto dentro como fuera del complejo.
El baño y la habitación merecen un «bien», el colchón podría mejorarse también al igual que las almohadas. No es que estuviesen mal, pero podrían estar mejor.

Por la noche no hay ruidos, las habitaciones estan lejos de la calle y, aun si estuviesen cerca, la calle no es de transito si no que es el acceso al playón de estacionamiento de las termas, asi que no hay casi transito nocturno. La verdad es que tampoco de día hay demasiado ruido.
El dato de color es que en el gigantesco parque del apart y después de muchos años volví a ver luciernagas y en cantidad.
El desayuno está incluido en el alojamiento, pero no hay un salón donde se sirve si no que se pide por Whatsapp en el momento de querer recibirlo. No es descollante, pero podría decir que cumple: medialunas, algo de pan, mermeladas y dulce de leche, manteca y jugo (no exprimido).

Fuera de eso, no parece haber otro servicio de comida porque está claro que al tener cocina propia la idea es que cada uno se cocine!
Lo bueno:
-La ubicación es muy buena.
-El departamento es cómodo y estaba limpio.
-El precio estuvo por debajo del promedio de los lugares que teníamos como alternativa.
Lo malo:
-Si bien hay wifi, la señal no llega al departamento.
-Algunos utensilios de cocina necesitan renovación.
-Algunos signos de deterioro en alguna pared interna. Nada muy relevante pero digno de mención.
Veredicto: La estadía fue muy satisfactoria. La ubicación es muy buena y nos permitió ir y venir del parque acuático sin usar auto, el departamento es cómodo con un parque muy grande y cuidado. El desayuno no es descollante, pero cumple.
Para quién si:
Cualquier que desee alojarse en una zona muy cercana a las termas fácilmente accesible y muy tranquila, para llegar y olvidarse del auto. Viajeros con chicos que quieran disfrutar de un parque enorme para jugar y con pileta para el verano. Quienes prefieran ahorrar en comida cocinándose en lugar de comer afuera.
Para quién no:
Los que busquen un alojamiento con mas servicios y de mayor categoría.
Hace tiempo que buscaba un momento, y un motivo, para hacer un post y me parece que nuestro último viaje es una buena excusa para retomar la escritura en el blog. Asi que vamos con eso porque, además, en unos días tenemos otro viaje que también traerá seguramente cosas acerca de las cuales escribir.

En la salida de la pandemia, allá por el año 2021, teníamos ganas de despejarnos un poco al menos por algunos días y buscando destinos posibles decidimos ir a Entre Ríos, Argentina, con la idea de conocer alguno de los parques acuáticos presentes en algunas de las ciudades de esta provincia. En resumidas cuentas, nos decidimos por la ciudad de Concordia para hospedarnos y uno de los 4 días que pasamos allí fuimos al parque acuático de las Termas de Federación. Mis hijos quedaron tan encantados con el lugar que, dos años después, en octubre de 2023, decidimos hacer una nueva escapada para visitar el parque. Sobre este último viaje es que quiero hablar.
En un primer momento la idea fue repetir por completo el viaje previo, hospedarnos en Concordia e ir uno o dos días a las Termas de Federación, pero no encontramos lugar en el hotel de Concordia donde habíamos estado (el hotel Hathor Concordia, que por cierto tengo que recomendar encarecidamente). Entonces, pensándolo bien, era mejor idea alojarse directamente en Federación y evitar la hora de viaje desde Concordia de ida y de vuelta.

En Federación después de una ardua (?) búsqueda elegimos el Terrazas de la Costa Apart Hotel (https://www.terrazasdelacosta.com.ar/). Este apart tenía mas o menos lo que buscaba, un departamento con cocina completa, pileta, buenas calificaciones en general y estaba justo frente al ingreso del parque acuático de Federación. Otro punto que me interesó mucho es que tenía un parque muy, muy grande y salida directa al río (aunque atravesando una tranquera).

¿Dije que el hotel tenía pileta? bueno si, la tiene. Pero está habilitada solo en verano, así que no pudimos usarla.
Y ¿por qué me parecería bueno que tenga salida al río? bueno, en mi mente estaba la posibilidad de acercarme a la orilla del río al atardecer o de noche para sacar fotos. Finalmente la zona de río no era tan fotogénica y no pude aprovechar la ubicación como lo había pensado. A favor del lugar está el hecho de que después de muchísimos años volví a ver cientos de luciérnagas por las noches.
Lo que sí se pudo cumplir fue con el plan de ir al parque acuático, del cual escribí en este post. Llegamos un sábado y nos volvimos el miércoles siguiente, así que estuvimos tres días y medio en la ciudad de los cuales dos y medio pasamos por el parque. Incluso el último día, con una temperatura de solo 14 °C, fuimos al parque acuático pero hacía demasiado frio así que nos quedamos en las piletas de las termas que, con el agua a 35 °C, estaban ideales. Y para mejorar aún mas las cosas, en la pileta descubierta a la que fuimos estábamos solos, literalmente. El clima era muy malo pero era nuestro último día y el parque está abierto con cualquier clima excepto si hay tormenta eléctrica.

Detalle clave, las Termas de Federación son de gestión municipal y eso hace que el valor de la entrada sea bastante accesible. En particular, si hablamos del parque acuático que está dentro del complejo, el precio de la entrada (incluido en el ingreso a las termas) es mucho mas bajo que el de otros parques acuáticos que hay en Argentina, como por ejemplo el de Mar del Plata. A noviembre de 2023 la entrada general costaba $ 3400 y para los menores de 1 a 12 años costaba $ 1650. Esto habilita a pasar el día completo de 08hs a 20 hs (el parque acuático cierra a las 17).

En el medio, visitamos la Reserva Natural Chaviyú, un lugar muy lindo a orillas del río donde se puede pasar el rato entre enormes eucaliptus. Lamentablemente había llovido recientemente y encontré una parte del camino semi inundado en el que preferí no probar las NO habilidades 4×4 del auto porque, la verdad, en todo el camino no nos cruzamos a ninguna persona y si me quedaba en el barro las cosas se iban a poner feas.
También conocimos el Museo Acuario de Federación, un lugar que a priori puede parecer poco atractivo pero, al menos para mi, resultó una grata sorpresa. Además de conocer la historia de la ciudad de Federación, ligada negativamente a la represa de Salto Grande y más aún a las malas políticas que vienen desde hace muchas décadas, vimos un par de carpinchos que se me mueven a sus anchas por el lugar y se acercan a la gente como si fuesen perros, un yacaré, tortugas de agua, un lagarto overo y otros pequeños animales propios de la región. Muy lindo realmente.

Las lluvias y el barro de las calles no nos permitieron conocer la antigua ciudad de Federación, la que quedó bajo el agua cuando se construyó la represa de Salto, pero la visita posterior al museo antes mencionado nos hizo dar cuenta que era casi imposible encontrar algo. La ciudad antigua había sido demolida por completo y solo quedan restos de cimientos de las casas que hubo en un momento.

Para el regreso la idea era aprovechar y pasar a conocer el Parque Nacional El Palmar. Pero al llegar pasaron dos cosas, la primera fue que en el ingreso me dijeron que estaban los senderos cerrados «en apoyo a la protesta de guardaparques de no se qué otro parque nacional». Y la segunda fue que 30 segundos después de que me digan eso, comenzó a llover como si no hubiese un mañana, lo cual definitivamente nos alejó de la posibilidad de conocer este parque nacional.

Pero no todo estaba perdido y la lluvia se detuvo a tiempo para tomar un desvío a la altura de Concepción del Uruguay y pasar a visitar el Palacio San José, residencia del General Justo José de Urquiza. Yo desconocía por completo la existencia de este lugar, fue mi mujer quien lo tenía en mente y la verdad es que fue una buena idea hacer esos kilómetros extra. El Palacio es hermoso, me quedé pensando lo que habrá significado para la época en el lugar dónde está ubicado. La entrada es gratuita, otro punto a favor.

Finalmente el cortísimo viaje llegó a su fin, con los chicos contentos por haber pasado horas y horas en las piletas y juegos del parque acuático. Un poco la idea era esa, que pueda disfrutar de unas cortas vacaciones porque en ese momento no era seguro que fuésemos a tener vacaciones en el verano.
]]>El CCC se encuentra en el barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. Mas precisamente en Godoy Cruz 2270. Llegar es muy fácil ya sea en auto, tren (estación Palermo del tren San Martin), subte/metro (línea D estación Palermo) o bus/colectivo (hay multitud de líneas que pasan por la zona).
La entrada es gratuita y finalizadas las vacaciones de verano, el CCC abre de viernes a domingo de 13 a 19:30 hs.

El complejo tiene tres muestras permanentes llamadas «La información», «El tiempo» y «El azar». En cada una de ellas el público puede realizar distintas pruebas u observar situaciones y objetos actuar bajo determinadas consignas, siempre referidas a la muestra correspondiente.
Por ejemplo, en la muestra de «el tiempo» una de las pruebas consiste en evaluar nuestro tiempo de reacción tratando de sostener un tubo al caer. El tubo está marcado con números que indican centésimas de segundo y tenemos que colocar nuestra mano en el cero. Otra persona presiona un botón que libera el tubo y ahí es cuando tenemos que agarrarlo. El numero en el que lo terminemos sosteniendo indicará cuanto fue nuestro tiempo de reacción.

En el espacio «el azar» hay un dispositivo llamado «el flipper de Gauss» que es una demostración práctica de como se forma una distribución de Gauss en estadística.
Hay también un espacio de juegos de mesa, con acceso libre, una biblioteca y un laboratorio llamado «Zoom al mar» donde se exponen moluscos y algunos animales marinos pequeños (siempre disecados o en formol). En este laboratorio hay microscopios donde se pueden observar partes de ciertos animales, como por ejemplo tejido de almejas.

Cada día hay, además, distintas actividades que se publican en la web del CCC. Estas actividades, si bien gratuitas, en algunos casos requieren inscripción previa. Por esto siempre hay que ver el calendario en la web oficial para informarse.
En el primer piso hay una cafetería para sentarse y tomar algo si nos agarra la hora de la merienda….
En la parte de atrás, junto a las vías del ferrocarril San Martín, se encuentra un sector de juegos infantiles que al momento de nuestra visita estaba cerrado o en obras. Estimo que tiene que ver con los trabajos de elevación del tren aunque la verdad no podría asegurar que es debido a eso. Fue una pena porque los juegos se veían interesantes desde arriba, así que espero que los habiliten próximamente.

Tengo opiniones encontradas con respecto al CCC. Por un lado me parece un lugar muy valioso, porque permite acercar la ciencia a los chicos, que es a quienes apunta mayormente el lugar. Y es gratuito, con lo cual uno puede ir todos los días si quisiera hacerlo. Pero por otro lado me pareció un poco pobre en ciertos aspectos. Muchas de las actividades en cada una de las muestras permanentes estaban inhabilitadas. Y las que sí funcionaban tienen una descripción muy básica acerca de lo que tratan.
Por ejemplo, en la muestra de «el azar» donde está expuesto el «flipper de Gauss», hay un cartel con pocas líneas comentando muy por encima de qué se trata, pero nunca menciona concretamente a la distribución de Gauss. Entonces la actividad se termina convirtiendo en un mero juego de hacer mover las bolitas, pero sin que la mayoría de la gente sepa exactamente lo que está pasando.
Creo que sería mejor tener una descripción breve, a modo de introducción, y luego una un poco mas extensa para adentrarse mas en el tema.
Más allá de todo, la visita fue un éxito para mis hijos y, en sus palabras, les gustó mucho, así que espero volver pronto porque en algunas partes nos quedamos poco tiempo.
]]>Como el clima se preveía que no sería bueno, la prioridad era encontrar un lugar con piscina climatizada. Así, aunque el ambiente esté un poco fresco, podríamos aprovecharla.
El lugar mas barato que encontré disponible con los puntos Superclub y con pileta climatizada, y que la misma se encuentre efectivamente climatizada en esta época del año, fue el Apart Las Hadas Cariló. Así que allí fuimos y esta es la crítica.

Web: http://www.lashadascarilo.com.ar/
Direccion: Avutarda y Ciruelo, Cariló. Argentina.
Cuatro noches de viernes a martes en la primera quincena de noviembre de 2019, departamento completo de 2 ambientes compuesto por habitación, living/cocina y baño. Desayuno incluído servido en la habitación. 254.000 puntos Superclub + $ 9500 (u$s 158) por las cuatro noches (vale decir que el importe en pesos lo pagué en 12 cuotas).
El complejo se ubica a unos 400/500 metros de la zona comercial de Cariló y unos 300 metros del acceso a la playa (luego se sumarán otros 300 más para llegar a la orilla del mar). Es decir que estamos a mitad de camino entre el mar y el centro.

La zona es tranquila, pero claramente esto se debe a la época en la que fuimos, ya que hay varios complejos de departamentos y otros aparts alrededor que, en temporada alta, deben explotar de turistas. Definitivamente no es el lugar que elegiría en esa época.
Siendo una localidad chica, la ubicación del apart es muy buena, todo se encuentra a distancia de caminata. Hay un supermercado que incluso está mas cerca que «La Proveeduria», quizás el mas reconocido del lugar.
El apart en particular y el complejo en general tiene wifi, incluido en el precio por supuesto. Ademas hay televisión en el living y en la habitación, cocina completa con utensilios, microondas, heladera y cafetera. No hay lavarropa.

La ropa de cama y toallas también están incluidas y hay servicio diario de limpieza que cambia toallas, ordena y prepara las camas. También creo haber leído que tienen un servicio de lavado de vajilla.
Apenas saliendo del departamento hay un espacio que da a la calle donde se ubican reposeras y sillas para sentarse. En la salida opuesta (hay dos accesos distintos al departamento) se encuentra un sector con parrilla individual. Si bien la parrilla es propia de cada unidad, para utilizarla hay que salir del apart a un área de uso común. Hay unidades que se encuentran en el primer y segundo piso que no se cómo están distribuidas en ese aspecto.
En el área central se encuentra la pileta y una zona parquizada. Esta zona esta rodeada de pinos e incluso algunos de ellos dan sobre la misma pileta. La estructura del complejo y los árboles dejan poco espacio al sol en esta zona.

Respecto a la pileta el punto fuerte es que se climatiza durante todo el año, o al menos eso me dijeron. Durante nuestra estadía estuvo siempre con una temperatura ideal y además bastante limpia considerando la presencia de los pinos alrededor.
Como punto en contra creo que es un poco chica para su uso en temporada. Uno de los días que la usamos, ademas de nosotros, estaba una familia de otro departamento. Eramos 7 personas en la pileta y ya quedaba poco espacio de maniobra…Estimo que en épocas de mayor ocupación, con seis, siete o más familias queriendo usarla, puede ser bastante poco feliz la experiencia.
Algo parecido sucede con el área que circunda la pileta y con el sector del parque. En un rincón hay tres juegos infantiles, hamaca, sube y baja y tobogán. Todos pensados para menores de 2 años y con escaso mantenimiento y usabilidad.

Por último, en la recepción hay varios juegos de mesa disponibles para llevar a los departamentos y usar libremente.
Como suele pasarnos, no tuvimos demasiado trato con el personal del hotel más allá de los momentos del check in check out. El señor que nos recibió fue muy amable, nos recomendó lugares para pedir comida y nos mostró todos las comodidades y servicios del hotel en forma muy atenta.

Dado que fuimos en temporada baja y no había casi nadie, pedimos si podíamos hacer un late check out y no tuvieron problemas en aceptarlo, así que salimos un par de horas mas tarde de lo establecido por el hotel. Por supuesto no nos cobraron ningún extra.
El departamento que nos tocó se encontraba en el plano mas bajo del hotel. Lo digo así porque todo el complejo está elevado respecto a la calle, diría que estábamos casi en un primer piso con respecto a esta. Pero algunos departamentos están mas arriba aún, en un segundo o tercer piso. El departamento daba hacia la calle y como estábamos en temporada baja no había ruidos ni nada que moleste. Supongo que en otra época las cosas pueden ser distintas.

Teníamos un living/comedor con cocina bastante amplios, un baño con bañadera y un pequeño cuarto de servicio para guardar ropa o colgar ropa mojada (había un tender también para ese uso). En lineas generales estaba bien para cuatro personas.
La habitación era el único ambiente que contaba con aire acondicionado, mientras que había radiadores para calefacción tanto en esta como en el baño y living. En este último teníamos un sofá que se hacía cama y además tenia una cama extraíble abajo.
La cocina era mas bien chica y su equipamiento era lo básico necesario. Ademas de la cocina propiamente dicha, había microondas, heladera y utensilios manuales de preparación de comida. Por supuesto también vajilla para los cuatro ocupantes.

Arriba nuestro había otro departamento y algo que resultó un poco molesto es el ruido que se transmitía cuando movían las sillas. Es algo a lo que nunca presté atención en ningún lugar donde estuve, pero la verdad es que tampoco nunca lo había escuchado como acá!.
Si bien el departamento estaba muy bien y no tengo quejas al respecto, sí me parece que algunas partes del mismo necesitan un lavado de cara. Algunas partes del baño y la cocina denotan los años de uso. Al mismo tiempo, me pareció que los utensilios de la cocina podrían ser un poco mejores o contar con elementos como por ejemplo una tostadora (perdón si estaba y no la vi).
En resumen, estaba todo mas que bien pero en ciertos aspectos me parece conveniente una renovación o cierta mejora.
El desayuno está incluido y se sirve en la habitación previo llamado telefónico a la recepción. El servicio es muy rápido y en menos de 5 minutos después de hacer el pedido ya están golpeando la puerta trayéndolo.

Es un desayuno básico compuesto por café, leche, una jarra con jugo de naranja (no exprimido), pan, medialunas y porciones individuales de untables (dulce de leche, manteca y queso crema). Para cuatro personas adultas es un poco justo, pero no puedo decir que sea escaso. Creo que estaba bien.
No hay restaurante en el hotel, aunque hay una buena oferta de lugares donde pedir comida y, obviamente, está siempre la opción de cocinar al tener todos los elementos disponibles.
Lo bueno:
-La pileta climatizada todo el año. Elegimos este lugar por ese motivo.
-La ubicación es bastante buena, a mitad de camino entre el centro de Cariló y la playa.
-El precio estuvo bien, mas allá del canje de puntos. Era de los lugares más baratos con características equivalentes que aparecían en las web que consulté.
Lo malo:
-Algunos elementos del departamento sufren un poco el paso del tiempo. Nada muy importante, mas que nada tema estético.
-Para mi gusto la pileta es un poco chica para ser usada por mas de 7 u 8 personas.
-El desayuno es básico. Suficiente, pero sencillo.
-Los juegos infantiles están en un rincón y son chicos y poco utilizables.
Veredicto: La estadía fue muy satisfactoria. En caso de tener que elegir nuevamente este lugar tendría que considerar la época del año, no iría en temporada alta porque me parece que no podría aprovechar bien la pileta o el pequeño parque que tiene por la cantidad de gente que puede haber. Me parece un buen lugar para ir en temporada baja y pagando algo razonable como fue mi caso.
Para quién si:
Quiénes buscan un lugar con pileta climatizada todo el año y quienes no quieren pagar por ello una fortuna. Quienes busquen un lugar que les permita cocinar pero les de pereza preparar el desayuno (mi caso puntualmente).
Para quién no:
Los que busquen un complejo con una gran área parquizada o una pileta grande. Los que buscan departamentos de mucha categoría.

El Marquesado de Yavi, llamado así por ser Yavi una de las principales residencias del marqués o, dicho correctamente, Marquesado del Valle de Tojo, abarcaba una región muy amplia en esta parte del norte Argentino y del sur de Bolivia. Si bien la sede principal del gobierno estaban en Tarija, Yavi era un punto estratégico por ubicarse junto al Camino Real, que comunicaba el Alto Perú con el Río de la Plata.

Allá por el año 2013, tiempo después de conocer esta historia, estábamos planificando nuestro primer road trip por el Noroeste Argentino y el hecho de saber que íbamos a llegar a La Quiaca trajo de inmediato el recuerdo de Yavi. ¿Cómo íbamos a dejar de conocer Yavi estando tan cerca?.
La información sobre este pueblo era bastante escasa, no aparecían alojamientos en ninguna web, ni siquiera reseñas en Tripadvisor. Solamente sabíamos como llegar. Revisando los mas recónditos foros encontré alguna referencia sobre algún hostal del lugar, pero con poca información. Era ir y ver qué encontrábamos.


Llegando a La Quiaca nos surgió la duda de si quedarnos a dormir en Yavi, de ir y volver en el día o si quizás sería mejor directamente no ir. Nos decantamos por la opción de pasar una noche allí, principalmente porque me gustaba la idea de dormir en un lugar tan remoto y pequeño.



Desde La Quiaca es muy fácil llegar a Yavi, por la ruta 5, que apenas saliendo de la ciudad tiene un desvío hacia el aeropuerto de La Quiaca, son apenas unos 20 km. Yendo muy relajado para disfrutar el paisaje y ver vicuñas a la vera de la ruta no puede tomar mas de media hora. Si no se cuenta con auto se puede ir en remis o taxi desde La Quiaca. Una chica que viajaba sola y con quien nos cruzamos llegó de esta forma. Como siempre en estos casos, conviene acordar el precio del viaje antes de hacerlo y solicitar un teléfono a quien nos traiga para llamarlo luego y pedir que nos venga a buscar.


Apenas antes de entrar al pueblo cruzamos el Cordón de los Siete Hermanos, una formación montañosa que parece muy baja, pero eso es hasta recordar que estamos a 3500 metros sobre el nivel del mar. Salir a correr acá es quedarse sin aliento luego del octavo paso.
Una vez en Yavi nos pusimos a buscar alojamiento, como el pueblo es muy chico no lleva mucho tiempo ir de uno a otro. En el primero al que fuimos, si bien parecía estar abierto, nadie respondió al llamado a la puerta. Miramos por la ventana, golpeamos nuevamente. Nadie salió. La segunda opción a la que fuimos era la «Hosteria Municipal de Yavi«. El precio era casi irrisorio, incluía desayuno y había lugar (de hecho, estábamos nosotros solos). Ahí nos quedamos.

¿Qué hay en Yavi? Luego de ver nuestras fotos o de contarles la experiencia, mucha gente opina que no hay nada. En mi opinión hay mucho. No me canso de mencionar que amo los lugares remotos, perdidos, lejos del turismo masivo, que conservan su esencia. Yavi cumple con todo eso. Salir a caminar por el pueblo en la tarde es no escuchar ruidos, literalmente. El único ruido que hay es el que producen nuestras pisadas en el ripio de la calle, porque, desde ya, no hay asfalto.

Nuestra salida principal fue a visitar la Casa del Marqués de Tojo, ahora convertida en museo. Museo que alberga gran cantidad de información y objetos de la época colonial. Si no recuerdo mal, no se podían tomar fotos del interior. Es la única explicación que tengo para no contar con ninguna imagen del lugar. Me sorprendió lo bien cuidado del lugar, tanto el interior como exterior.
Frente al museo se encuentra la iglesia San Francisco de Asís. Pintoresca por fuera pero mas aún por dentro, con un estilo tipicamente de la región.
A metros de este sector del pueblo pasa un arroyo, toda una rareza en esta zona tan árida. Acá se puede ver uno de los pocos tonos de verde natural en muchos kilómetros a la redonda.

Y un poco se termina aquí lo «turístico» de Yavi. Aún así, hemos vuelto a caminar por las calles del pueblo, compramos galletitas en un pequeñísimo almacén de ramos generales y aprovechamos la quietud del lugar para sacar algunas fotos.
El clima es bastante riguroso, durante el día hacía un calor agradable (fuimos en mayo) pero durante la noche hacia frio. Bastante frio. En la hosteria donde nos alojamos consultamos por la cena y nos dijeron que podían prepararnos algo, pero luego pensamos ¿comer en el hotel?, no, busquemos algo afuera. Claro, si la vida diurna de Yavi es mínima, la vida nocturna es nula. Menos aún en temporada baja y un día de semana.

Llegamos a la posada «La Casona», quizás el único lugar que tenía luz prendida. Entramos y, como era de esperar, estábamos nosotros solos. Nos recibió su dueño, a quien preguntamos, primero, si estaba abierto, porque daba la sensación de que el lugar no estuviese trabajando. Nuestras opciones eran esa o cenar galletitas, ya que en la hostería donde nos alojamos había que avisar con tiempo para que nos prepararan la cena. Por suerte la «La Casona» estaba abierta y tenia un menú para cenar. No muy variado por cierto, de hecho había un solo plato: ravioles. La respuesta a la pregunta de si había variedad de salsas para elegir no te sorprenderá.

En contra de esta cena diré que el plato era un poco escaso, algún raviol extra hubiese estado bien. Pero en su defensa corresponde decir también que estaba muy rico. Salimos empatados. Siempre lo digo, disfruto en la misma medida de una cena de gala en un hotel 5 estrellas que de un humilde plato de ravioles, sin postre y sin mantel, en un lugar como este.


La vuelta a la hostería la hicimos lentamente, para disfrutar de la noche en la Puna y mirar el maravilloso cielo estrellado que solo la escasa contaminación lumínica de estas zonas permite. Bueno, en un punto no fue tan lentamente porque el frio era bastante intenso.

La hostería no tenía ni internet ni television, aunque la verdad no es algo que nos interese. ¿Realmente alguien viene acá para mirar la tele?. Al día siguiente, luego de un desayuno muy sencillo, nos fuimos de Yavi. Teníamos muchos kilómetros por delante, nuestra siguiente parada era Susques, rumbo al Paso de Jama para cruzar a Chile.

En una ubicación remota de Argentina, fuera de los circuitos turísticos tradicionales, Yavi me dejó un hermoso recuerdo, un lugar del que muy pocos conocen su historia y que no pretende ser lo que no es. Quién sabe si volveremos alguna vez, me gustaría recorrer esta región nuevamente, ahora ya con mis hijos. Es la eterna disyuntiva, tantos lugares por ver que no sabemos si volver a los visitados o sumar nuevos destinos.
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Pero este post no es para hablar del NOA en general, si no de un punto (o una línea debería decir) en particular. Tengo la costumbre de «recorrer» los lugares a los que voy a viajar usando Google Maps o Google Earth para encontrar lugares o cosas que quizás puedan ser interesantes. En este caso mi recorrida en Maps me hizo notar que la ruta por la que íbamos a ir hasta La Quiaca, la Ruta Nacional 9, estaba atravesada por el Trópico de Capricornio mas o menos a la altura de la localidad jujeña de Huacalera.
Me declaro apasionado por todo lo vinculado a puntos geográficos que demarcan algo. Me refiero por ejemplo a lineas de frontera, paralelos o meridianos notables, el inicio o el fin de una ruta y tantas otras cosas que ahora no se me vienen a la mente.

El Trópico de Capricornio es un paralelo «notable». Vamos a ver el por qué antes de continuar con las imágenes de Huacalera.
Sabemos que la Tierra gira alrededor del Sol (gracias por tanto Copérnico) y que el eje del planeta está inclinado. Este eje inclinado hace que, según la época del año y junto a los demas movimientos terrestres, el hemisferio norte y el hemisferio sur reciban mas o menos radiación solar. Popularmente se conoce este fenómeno como invierno y verano. ¿Sorprendente, no?.
Pero no termina todo acá. A medida que se acerca el verano austral, el Sol incide cada vez mas hacia el sur hasta llegar a un punto máximo. Cuando llega a ese punto comienza el ciclo inverso, los días comienzan a acortarse y el Sol incide cada día un poco menos hacia el sur y mas hacia el norte. El día que sucede ese cambio de ciclo se conoce como solsticio de verano del hemisferio sur y, si bien no es exactamente ese día, podríamos decir que se corresponde con el 21 de diciembre.
¿Qué tiene que ver todo esto con el Trópico de Capricornio? Bueno, ese día (el 21 de diciembre) y en el momento en que sucede el solsticio, los rayos del sol que llegan en forma vertical a nuestro planeta dejan de desplazarse hacia el sur y comienzan a hacerlo hacia el norte. Hay una región en la Tierra que ese medio día ve al Sol ocupar el cenit, es decir, iluminar en forma perfectamente vertical a la superficie terrestre.

Esa región (una franja muy fina en teoría) es la que el hombre bautizó como Trópico de Capricornio. Cada 21 de diciembre (de nuevo, no es una fecha precisa si no que varía en 1 o 2 días), el Sol ilumina mas al sur que nunca. Tan al sur que al medio día podríamos trazar una vertical entre la superficie de la Tierra, en cualquier punto atravesado por el Trópico de Capricornio, y el Sol. A partir de ese momento, los rayos solares que caen en forma vertical a la Tierra comienzan a desplazarse hacia el norte, hasta el 21 de junio, cuando el ciclo se invierte.
Y por cierto, ese 21 de junio sucede algo parecido pero en el hemisferio norte. El paralelo mas al norte, o mas boreal, sobre el cual los rayos del Sol inciden verticalmente es, y acá ya no habrá sorpresas, el Trópico de Cancer.
Espero haber podido explicar en forma mas o menos clara este fenómeno. Estábamos en que encontré al Trópico de Capricornio cortando la Ruta Nacional 9 en Jujuy. Desde ahí me puse a investigar un poco, entre otras cosas, lo que expliqué antes. Pero ademas de eso encontré que, si bien en los mapas no está aclarado, astronómicamente la linea que marca el paso del trópico no es estática. Debido a los «vaivenes cósmicos», el Trópico se desplaza lenta pero inexorablemente hacia el norte. A un ritmo muy lento, unos pocos metros cada año, pero lo suficiente para que el monolito que lo señala, ubicado a un costado de la ruta antes de Huacalera, haya quedado desactualizado.

Según indica Wikipedia la coordenada para marzo de 2018 se ubica en 23°26′12.9″ al sur del Ecuador, mientras que en el año 1917 estuvo en 23° 27′. Durante todos esos años el Trópico se desplazó casi 1′ (1 minuto) hacia el norte. Esto representa aproximadamente, si los cálculos no me fallan, 1,5 km.

La idea no es tomar este dato como «científicamente comprobado», sabemos que Wikipedia puede fallar, la idea es despertar el interés de buscar mas información luego de terminar de leer este post.
Así que allí estuvimos, como mencioné antes justo antes de ingresar a Huacalera se encuentra el monolito con el reloj solar que indica que estamos sobre el Trópico de Capricornio (o mejor dicho, donde estaba en algún momento del pasado). Y una vez ahí no podíamos irnos sin obtener una foto en el lugar EXACTO por donde estaba pasando en ese momento.

Antes de viajar busqué información al respecto y encontré las coordenadas para ese año, así que bajé del auto y abrí la app GPS Essentials para localizar el punto buscado. Ya estaba caminando dentro de la ciudad de Huacalera cuando finalmente llegué.

Con gran sorpresa noté que el Trópico de Capricornio pasaba por el medio del Hotel Huacalera. Casi por su puerta de entrada.
Asi que ese año, el dia del solsticio de verano, el Hotel Huacalera no hizo sombra sobre la tierra jujeña.
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Cuando suceden estas cosas me doy cuenta de lo poco que conozco turísticamente la ciudad en la que vivo. Así de sorpresa no tengo un itinerario para recorrer con alguien que viene de visita, desconozco muchos lugares clásicos de Buenos Aires. Un poco me avergüenzo de mi mismo.
Pasaron las semanas y ahí estaba yo, sin tener muy claro dónde llevarlos. Súbitamente recordé haber visto alguna vez que se podía visitar la Casa Rosada. Me pareció un buen plan, mas aún sabiendo que yo sería el primero de mi familia que los pasaría a buscar y llevaría a recorrer la ciudad. Luego iríamos a Caminito en La Boca, un lugar al que nunca había ido. Es decir, tanto ellos como yo lo visitaríamos por primera vez.
La visita a la Casa Rosada comienza en internet. No se puede ir directamente y entrar, hay que sacar un turno y registrar los datos de quienes vayan. La web donde hacer este tramite es https://visitas.casarosada.gob.ar/
De acuerdo a la cantidad de visitantes seleccionada, aparecerán las fechas en color rojo o verde según haya o no cupo disponible. Incluso en caso de haber lugar en una determinada fecha, hay que seleccionar en que horario hacer la visita, y nuevamente puede ocurrir que no haya lugar en el horario que mas nos conviene. Por este motivo es conveniente hacer la reserva con la mayor anticipación posible (hasta 15 días antes).
Las visitas guiadas se pueden hacer en español, inglés y portugués. La mayor cantidad de cupos es para las visitas en español, como es esperable, así que en caso de buscar una guía en otro idioma con mas razón hay que hacer la reserva con tiempo.
En mi caso, como mis parientes hablaban únicamente inglés, decidí reservar la visita en ese idioma. Incluso sabiendo que quizás me perdería algo.
El ingreso a la Casa Rosada se hace por la entrada que da sobre la Plaza de Mayo, allí hay una persona que controla las entradas y los documentos. Otro dato importante es no olvidar el documento con el que se hizo el registro de las personas, lo piden al ingresar y no se si permitirían el ingreso en caso de no tenerlo.
Superado el primer control se pasa por un detector de metales y ya estamos dentro de la casa de gobierno. Nuestra guía era una chica muy joven que hablaba en inglés a toda velocidad. El inglés hablado me cuesta un poco, sin embargo pude entenderle casi todo en la medida que le prestara atención. Aunque si hubiese hablado un poco mas despacio le hubiese entendido más.
La visita transcurre en distintos despachos y salones y uno de los primeros lugares a donde se llega es al Patio de las Palmeras que se ve desde el primer piso. Luego se sigue avanzando hasta pasar por los despachos del presidente y vice presidente. Estas dos oficinas son las únicas a las que no se puede fotografiar ni acceder. Solo pueden verse desde afuera.
Un lugar clásico de la Argentina. La vista desde el balcón presidencial, lugar que vio pasar décadas de historia.
La visita concluye en la Galería de los Bustos Presidenciales luego de alrededor de una hora. Desde este lugar se sale a uno de los laterales de la Casa Rosada, el que da sobre la avenida Rivadavia, quedando concluído el tour.
Si no recuerdo mal, este es el salón de prensa.
El paseo me gustó, no puedo decir que me encantó porque sentí que lo hacen muy «apurado». Por un lado se cuenta toda la historia de cada lugar muy rápido, y por otro lado vamos de oficina en oficina medio a las corridas. Quedarse a sacar dos fotos es perder al grupo. Por ejemplo, el paso por el balcón presidencial es muy fugaz y hay que apurarse a sacar fotos antes de que te digan que hay que continuar con la visita. Incluso pensé (y esto era una idea mía únicamente quizás) que se iba a mostrar la famosa terraza desde la cual el entonces presidente Fernando De La Rua escapó en helicóptero en 2001, pero no. Ni siquiera se menciona.
Por último, vale decir que la visita es completamente gratuita y no, no hay (o no vi al menos) un lugar que venda souvenirs dentro del edificio.
El Patio de las Palmeras en la parte final del recorrido.
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