El Real Observatorio de Greenwich organiza anualmente el «Insight Astronomy Photographer exhibition«, un concurso de astrofotografía con premios de hasta £10,000 para el ganador y £500 para quienes lleguen a las últimas instancias.
Como sabemos y como puede deducirse de la palabra, la astrofotografía es la captura de imágenes de cuerpos celestes. Estas imágenes pueden obtenerse tanto con equipamiento especializado (telescopios, por ejemplo) o simplemente «apuntando la cámara hacia el cielo».
A continuación algunas fotografías elegídas para la siguiente ronda del concurso de entre las miles que concursaron:
Vista de la estación de investigación Halley 6 del Reino Unido, situada en la Barrera de Hielo Brunt, Antártida, mostrando una hermosa aurora – Foto: Richard Inman

La Estación Espacial Internacional tomada desde la montaña Semnoz en su trayecto circular sobre la ciudad de Annecy, Francia. Mientras, Venus y la Luna brillan en lo alto – Foto: Philippe Jacquot

La curva de la Vía Láctea que se arquea sobre el Cimon della Pella (Dolomitas del noreste de Italia) parece partir de la luz artificial de un privilegiado observador – Foto: Nicholas Roemmelt

La clásica aurora boreal sobre la noche de Olderdalen, Noruega, rememora a un ave parada sobre el lago – Foto: Jan R Olsen

Las luces del norte resplandecen en la noche de San Valentín sobre una laguna en Jokulsarlon, Islandia – Foto: Giles Rocholl

Gracias a la baja contaminación lumínica, las estrellas de la Vía Láctea iluminan las «Painted Hills» de Oregon, Estados Unidos – Foto: Nicholas Roemmelt

El paso de la Estación Espacial Internacional aparece como un línea radial al trazado concentrico de estrellas girando sobre la noche de Harrogate, al sur de Australia – Foto: Scott Carnie-Bronca

La luz de la Vía Láctea pelea con la contaminación lumínica sobre la aldea de pescadores en Batu Pahat, Malasia. En la parte inferior, a la derecha, puede verse tambien algo de bioluminiscencia en el agua – Foto: Yuyun Wang

Los oxidados ribetes de la escultura de hierro «Siete Puntos Magicos» en Brattebergan, Noruega, no son mas que un reflejo de los fabulosos ribetes de la fantástica aurora boreal que se desarrolla sobre ellos – Foto: Rune Engebø

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Uno de los motivos de la existencia de este sitio web es mi curiosidad por conocer lugares del mundo poco convencionales para el turismo. Por ser lejanos, por ser inhóspitos, por ser de dificil acceso o por muchos otros motivos que sólo quienes no quieran pasar sus vacaciones sentados tomando sol en la misma playa año tras año pueden entender.

Ahora bien, el gobierno argentino a través del Ministerio de Defensa hizo un anuncio que podría agregarnos un nuevos potencial destino de vacaciones. Nada menos que la Antártida. Actualmente la forma de llegar al sector argentino del continente blanco es mediante aviones militares o por barco en una larga travesia. Los planes de apertura al turismo incluyen la ampliacion del aeródromo de la base Marambio para permitir el arrivo de aviones comerciales procedentes de Ushuaia, Tierra del Fuego. Estos aviones serían vuelos regulares de la aerolínea estatal LADE.

En principio se planea comenzar con los vuelos en el año 2018. Por el momento ya se está trabajando en el proyecto y algunos involucrados, como el secretario de Logística, Cooperación en Emergencias y Gestión Cultural del Ministerio de Defensa, Walter Ceballos, anticipó al diario La Nación que «serán grupos reducidos, que no podrán superar el 10% de la población de la base«. Al mismo tiempo que agregó que «Es una propuesta de turismo ambiental, no de turismo aventura. Los que vayan tendrán que someterse a las condiciones de seguridad y de convivencia de las bases antárticas«.
A partir de aquí se abre un interrogante casi, digamos, ético. ¿Es correcto permitir turismo en la Antártida?. Todos sabemos lo que puede ocasionar el turismo al medio ambiente, contaminación, contaminación y mas contaminación. En uno de los lugares mas vírgenes del mundo no puedo dejar de pensar en las consecuencias negativas que puede traer aparejada esta decisión. Sin embargo, al mismo tiempo, tengo la esperanza que quienes puedan hacer este viaje no sean los clásicos turistas «destrozones», si no mas bien turistas responsables que al volver a sus casas dejen a este fantástico lugar como si nunca hubiesen estado allí.
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